Imagen de Cecilia Morel
Escrito por: Cecilia Morel
Presidenta Fundación Chile Vive Sano

Temática

Publicado el

05 de Octubre de 2015

Vota aquí

5
Promedio: 5 (1 vote)
Bajo licencia Creative Commons / www.lr21.com.uy
Bajo licencia Creative Commons / www.lr21.com.uy

Hace algunos años comenzó en Chile una campaña a favor de la legalización del consumo medicinal y recreacional de la marihuana. Esta iniciativa prosperó cuando un grupo de parlamentarios aprobó en general el proyecto de Ley que despenaliza su consumo y autocultivo. Lamentablemente la discusión se ideologizó, excluyendo a la comunidad científica y polarizándose según quienes se definen como «progresistas que defienden la libertad y autonomía» y quienes creen que «se puede dar la paradoja que dicho progresismo se transforme en algo en extremo regresivo, pues al facilitar la aparición de daño cerebral en los adolescentes, los está condenando al fracaso y, eventualmente, a la marginalidad»*.

Más allá de lo político e institucional, y de la legitimidad de ambas posturas, este debate ha tenido fuertes repercusiones en la percepción de inocuidad y banalización del asunto entre los jóvenes. «La marihuana es un tema complejo y multideterminado, pero la lectura que hace la población al respecto es simplificado y dicotómico: marihuana buena o mala, legal o ilegal»*. Preocupantes han sido las encuestas que muestran una fuerte caída en la percepción de riesgo y un aumento considerable en su consumo, especialmente en escolares (ver recuadro).

La polémica está dividida entre quienes se oponen, considerando la contundente evidencia científica sobre los efectos adversos en el desarrollo de los jóvenes, y por otro lado, quienes creen que no cambiaría significativamente la situación actual. Estos últimos incluso afirman que implicaría un beneficio social, al considerarla una estrategia acertada para combatir el micro y narcotráfico y otros aspectos delictuales relacionados, como también defienden su uso medicinal frente a ciertas dolencias. Esta afirmación es rebatida por los científicos quienes sostienen que no existe una base suficientemente probada, y que existen las drogas clásicas aprobadas científicamente como alternativas terapéuticas efectivas.

 La Fundación Chile Vive Sano, consecuente con su objetivo de construir una cultura de vida sana en el país, es contraria a la idea de legislar, porque ya estamos observando las negativas consecuencias que ha tenido en el consumo por parte de los jóvenes, en tan poco tiempo y tan solo con el hecho de discutir sobre el tema.

*Fuente:

• Otto Dörr, psiquiatra. Academia de Medicina del Instituto de Chile. Centro de Estudios de Fenomenología y Psiquiatría, Universidad Diego Portales.

• Anneliese Dörr, psicóloga. Departamento de Psiquiatría y Salud Mental, Universidad de Chile.

Publicado en: 
Revista Ventanal