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Escrito por: Cecilia Morel
Presidenta Fundación Chile Vive Sano

Temática

Publicado el

31 de Mayo de 2015

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Al cumplirse dos años desde la promulgación de la Ley Nº 20.670 que creó el sistema Elige Vivir Sano, considero que es necesario recordar cuáles fueron las principales motivaciones que llevaron al pasado gobierno a impulsarla con tanta fuerza, y al mismo tiempo, a insistir en la urgencia que tenemos como sociedad de modificar nuestros hábitos.

Si analizamos las cifras gruesas, debemos perentoriamente preocuparnos. Casi dos tercios de la población tiene exceso de peso y aproximadamente el 90% es sedentaria. Como consecuencia, las Enfermedades Crónicas No Transmisibles (ECNT) representan aproximadamente el 80% de la carga del sistema de salud pública, y los infartos al miocardio, la principal causa de mortalidad en Chile. Para agravar el contexto, tenemos los índices más altos de consumo de tabaco, alcohol y marihuana en Sudamérica, y a nivel mundial somos el segundo país con mayores tasas de suicidio juvenil.

Nos encontramos frente a un tema país grave, que llegó para instalarse como una epidemia silenciosa, y que además de ser un serio problema de salud pública, es social y económico, porque nos empobrece y profundiza nuestras desigualdades. Si analizamos las cifras de la Encuesta Casen 2013, el 15,07% de los menores de seis años del primer quintil tiene sobrepeso u obesidad, mientras que el 9,08% de los niños del quinto quintil padece este mal.

El Foro Económico Mundial clasifica las ECNT como una de las principales amenazas para el desarrollo y la prosperidad económica de las naciones, por los costos que implican para la salud pública y porque afectan el ingreso de las familias y la educación de los niños y jóvenes. Si a eso le agregamos los dramáticos descensos en las tasas de natalidad y el aumento de la esperanza de vida, todo indica que nos acercamos hacia un escenario de alto riesgo. Muy pronto nos encontraremos en una sociedad donde el sector productivo será insuficiente para sostener a un creciente sector pasivo. No promover hoy acciones para que las personas lleguen a sus etapas de edad avanzada desarrollando un envejecimiento físico y mental activo es un error que nos costará caro como país. Antes de ser desarrollado, seremos un país viejo, pobre y enfermo.

No podemos sacar cuentas alegres con el desempeño de esta política pública en los dos últimos años. Si bien se han mantenido ciertos programas y líneas de acción, lo concreto es que Elige Vivir Sano perdió visibilidad, presencia y relevancia como política de Estado y que al parecer no está en la primera línea de prioridades del Ministerio de Desarrollo Social.

No cabe duda de que sembramos una semilla. Produce alegría ver tantas personas ejercitándose en distintos parques, ver más ciclovías y muchas comunas con calles cerradas los domingos para uso familiar. Hay un segmento de la población que mantiene una práctica de actividad física constante, mezclando intereses deportivos, recreativos y también saludables. Pero es un porcentaje claramente bajo. Este impulso inicial debe no solo mantenerse por mandato de la ley, sino que debe acrecentarse y complementarse con educación, infraestructura y oportunidades para que las familias y las personas puedan libremente optar a un estilo de vida sano.

Como en muchas instancias de la vida, se deben dar señales enérgicas para movilizar a otros en pro de sumarse a causas positivas, y las autoridades tienen una responsabilidad fundamental en ejercer liderazgos. Si la calidad de nuestra salud es lo que está en juego y con buenos hábitos la progresión de nuestros años de vida puede ser mejor, y más aún si se trata del desarrollo del país, la motivación que generemos sobre la población obesa y sedentaria debe ser prioridad para quienes hoy lideran el sistema estatal Elige Vivir Sano.

Invito a través de esta reflexión a que multipliquemos los esfuerzos. Las alianzas público-privadas son un buen mecanismo de colaboración y el Estado debe cumplir su rol, pero no todo puede recaer en una serie de políticas públicas, por fundamentales que estas sean. Son voluntades que deben sumarse, es una tarea de todos.

Así lo hacemos desde la Fundación Chile Vive Sano, donde promovemos una cultura de vida sana para que nuestra sociedad actúe de manera más responsable sobre su propia salud. Todos podemos hacer más por tener una vida más activa, sin importar la edad que tengamos ni el lugar donde vivamos.

Publicado en: 
El Mercurio