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Escrito por: Rafael Larraín
Académico Facultad de Agronomía e Ingeniería Forestal UC

Temática

Publicado el

29 de Octubre de 2015

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Foto: Bajo licencia Creative Commons / www.lr21.com.uy
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Señor director:

En relación al artículo de la OMS publicado el lunes que señala al consumo de carnes rojas como “probable” agente cancerígeno en humanos, es importante aclarar lo siguiente:

La publicación no tiene información nueva, sino que es un análisis de la información ya publicada en revistas científicas. En el artículo se intenta separar el probable efecto cancerígeno del consumo de carnes rojas (frescas) y carnes procesadas, definiendo “carnes rojas” como las originadas en tejido muscular de mamíferos y separándolas de las “carnes procesadas”, definidas como alimentos originados en carnes, pero que han sufrido procesos de transformación para modificar sus características y extender su conservación.

Sin embargo, los autores cometen el error de no confirmar que sus fuentes de información utilicen una definición similar. Una rápida revisión de algunos de los trabajos citados por los autores como claves, muestra que en varios de ellos las definiciones de ambos términos están completamente confundidas, y dentro de carnes rojas se incluyen alimentos que corresponden en realidad a carnes procesadas.

En consecuencia, la información en que los autores basan sus conclusiones es inexacta y confunde los mismos elementos que el trabajo pretende separar. Por lo tanto, los autores concluyen como “probable” la asociación entre consumo de carnes rojas e incidencia de cáncer, cuando en realidad están evaluando la asociación entre cáncer y consumo de una mezcla de carnes rojas y carnes procesadas, estas últimas con evidencia más sólida de aumentar el riesgo de padecer esta enfermedad.

Desgraciadamente, este problema es muy común en la literatura médica, incluida la que habla sobre salud cardiovascular, e históricamente ha generado confusión tanto en consumidores como en profesionales de la salud.

Publicado en: 
La Tercera