Escrito por: Valentina Cruz
Nutricionista Chile Vive Sano

Temática

Publicado el

20 de Junio de 2017

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Chile es top ten mundial, pero no tenemos nada que celebrar. Este logro sería un sueño país si fuera asociado a rankings internacionales en educación, salud, desarrollo humano, deportivos o de progreso económico. Pero no: estamos en la elite mundial del sobrepeso y la obesidad. Y esto, no debiera ser motivo de orgullo nacional ni alegría para nadie.

Estamos perdiendo la batalla contra esta epidemia del siglo XXI. Así lo confirman los resultados de un reciente estudio de la Universidad de Washington, los cuales posicionan a Chile entre los 10 países con más exceso de peso del mundo y nos encumbra aún más alto en el podio posicionándonos como el país latinoamericano con mayores índices de obesidad y el quinto con el porcentaje de niños con exceso de peso más elevado en todo el mundo.

Esta alarmante noticia no hace más que confirmarnos la grave crisis que está viviendo nuestra población, cuya salud y calidad de vida están peligro.

En el año 2011, el gobierno del Presidente Sebastián Piñera creó el programa Elige Vivir Sano con el objetivo de instaurar una política pública que contrarrestara el avance de las enfermedades crónicas no transmisibles en Chile, cuyos principales factores de riesgo son la obesidad y el sedentarismo. Así, a través de la promoción de cuatro pilares – alimentación saludable, práctica de actividad física regular, contacto con la naturaleza y vida en familia- se convocó a los chilenos a construir una cultura de vida sana, con un énfasis especial en los niños y los sectores más vulnerables.

Sin embargo, seis años después de este hito, nos encontramos con que esta epidemia ha seguido avanzando a pasos agigantados. Quitémonos las vendas y abramos los ojos frente a esta realidad que está poniendo en riesgo desarrollo humano y económico de nuestro país. La obesidad y el sedentarismo deben ser considerados como aspectos prioritarios para el Gobierno y la sociedad en su conjunto. Es primordial que el Estado tome mayor responsabilidad en el asunto, que exista mayor voluntad política y compromiso por parte de todas instituciones por frenar este grave problema.

Luchar contra la obesidad es un desafío que nos incumbe a todos: padres, profesores, familias, empresas y medios de comunicación. Porque si no logramos que se erradiquen los malos hábitos alimenticios y el sedentarismo en los niños, si no trabajamos como país por cambiar estos números, esta epidemia seguirá ganando terreno entre nosotros y convertirá a Chile en un país enfermo.  

Estamos frente a una carrera de largo aliento, y si bien estos nuevos resultados son una valla que deberemos sortear decididamente, no debieran desalentarnos en nuestra visión de transformar a los chilenos en campeones de la vida sana y activa.