Imagen de Editorial El Mercurio
Escrito por: Editorial El Mercurio

Temática

Publicado el

03 de Febrero de 2016

Vota aquí

Sin votos (todavía)

Un estudio ha revelado que la primera causa de muerte en mujeres chilenas es el infarto al corazón. También es alta la mortalidad por otras causas cardiovasculares, como el infarto cerebral, pero por mucho tiempo las mujeres se sintieron relativamente inmunes a estos males que aquejaban seriamente a los hombres. Era propio de un estilo de vida muy masculino, se decía, en el que cabía un exceso de cigarrillos, una vida sedentaria, asociada al estrés y a la mala alimentación. Pero gradualmente las mujeres fueron adoptando estilos similares y con ello, según lo indican las evidencias, también fueron adquiriendo las mismas enfermedades, aunque hasta ahora no parecen estar plenamente conscientes de ello.

La mortalidad por enfermedades circulatorias era ya en el año 2003 proporcionalmente más alta en mujeres que en hombres. Si bien la mortalidad masculina es más alta en todos los grupos etarios y finalmente los hombres tienen una expectativa de vida más baja que las mujeres, es mayor el porcentaje de muertes que ocurren por esta clase de enfermedades en las mujeres que en los hombres. Así, se afirma que los infartos explican el 13% del total de muertes femeninas anuales, en tanto en los hombres solo el 7% se debe a esta clase de fenómenos agudos.

La menor conciencia entre las mujeres de los peligros que representan las enfermedades circulatorias posiblemente haya influido en la falta de prevención y en el desconocimiento de los factores de riesgo ya bien establecidos. Así puede explicarse que entre ellas el sedentarismo alcance a un increíble 90% y que la obesidad siga aumentando hasta llegar al 43%, un aumento de cerca del 50% respecto del año 2010. No cabe sorprenderse de un alza similar en la prevalencia de la diabetes. Pero mayor es aún el deterioro en cuanto al control de la presión arterial, que estaría alcanzando a prácticamente la mitad de las mujeres. El hábito de fumar tampoco disminuye, todo lo cual conduce a los resultados que se están comprobando en la actualidad.

A estos hechos viene a sumarse que la atención que reciben las mujeres no está siempre al día, por cuanto por años los médicos se acostumbraron a sospechar de un infarto ante un varón con ciertos síntomas, pero las mujeres no suelen presentar la sintomatología característica del infarto y cuando llegan a los servicios de urgencia no despiertan las mismas sospechas. Así, se ha informado que a una mujer con síntomas que apuntan a un infarto se le practica un electrocardiograma con una hora de retraso respecto de un hombre en la misma situación.

El fenómeno tiene carácter más universal de lo que podría pensarse, puesto que en Estados Unidos se han presentado resultados similares. Si bien las mujeres que no tienen diabetes sufren menos infartos que los hombres, las diabéticas padecen con más frecuencia que los hombres con esta misma enfermedad de base. Como la epidemia de diabetes está aumentando en muchas sociedades avanzadas, posiblemente sea este factor uno de los más significativos en el incremento de las crisis circulatorias.

Las mujeres han tomado conciencia de los riesgos de cáncer a que están expuestas y han reaccionado con campañas activas para prevenir el cáncer de mama o el cáncer cérvico-uterino. Posiblemente han logrado efectos positivos y las mamografías son cada vez más frecuentes, así como los exámenes de Papanicolau, pero en lo que respecta a las enfermedades circulatorias es mucho más largo el camino por recorrer, puesto que debería comenzarse por difundir los mínimos conocimientos de estas realidades, que apuntan a un riesgo más serio de lo que se ha considerado hasta ahora.

Publicado en: 
El Mercurio