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Escrito por: Carolina Figueroa
Presidenta Fundación Emilia Silva Figueroa

Temática

Publicado el

16 de Septiembre de 2015

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El 11 de mayo del 2011, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) inauguró el “Decenio de Acción para la Seguridad Vial 2011-2020” exhortando a los estados, organizaciones civiles, empresarios y líderes mundiales a dar un paso hacia la disminución de las cifras de víctimas de siniestros viales. El balance presentado en esa oportunidad fue sombrío, estableciendo que 1,3 millones de personas morían anualmente a causa de siniestros viales y por lo menos 50 millones quedaban con traumatismos leves, graves y gravísimos.

Las cifras en nuestro país son alarmantes. Según los datos de Carabineros, sólo durante el año 2014 se produjeron 78.445 siniestros viales que dejaron 1.630 fallecidos, de los cuales 193 correspondieron a accidentes generados por la presencia de alcohol. La pregunta que surge tras el análisis de este escenario es: ¿Por qué se siguen repitiendo este tipo de delitos diariamente? Los informes sobre seguridad vial señalan que las variables que inciden en la baja del número de víctimas derivan de:

- La promoción de políticas públicas integrales, que incorporen un programa de planificación        vial.

- Leyes que sancionen las conductas calificadas de riesgo.

- Fiscalización permanente.

- Campañas de sensibilización.

- Participación ciudadana.

- Programas de educación que visibilicen la problemática.

Este último punto es crucial para lograr incorporar a la ciudadanía en su conjunto a este proyecto transversal que tiene como objetivo central salvar vidas.

Si la ciudadanía entiende que éste es un problema cotidiano que debe ser abordado por todos sus componentes y que existen rostros tras las estadísticas que ven truncadas sus vidas, entonces podremos generar un cambio. En este contexto, la Fundación Emilia Silva Figueroa, Víctimas de Accidentes, nace como consecuencia de la promulgación de la Ley Emilia, hito que es entendido como el inicio de un cambio más profundo, un cambio que estamos seguros implicará una nueva cultura vial, que disocie definitivamente la conducción y demás actividades profesionales, del consumo del alcohol, drogas o sustancias psicotrópicas. Esto sólo es posible en el marco de una sociedad auto responsable de sus comportamientos, que logre superar la etapa de la punición y pase a la del autocontrol.

 

*Foto: Bajo licencia Creative Commons / www.psicopedia.org